ᒪOᔕ ᒪIᗷᖇOᔕ, ᒪᗩ EᑎᔕEñᗩᑎᘔᗩ Y Eᒪ ᗩᑭᖇEᑎᗪIᘔᗩᒍE.

Simple, as much as we read, as much as we learn.
🔗¿Qué aprendemos al leer?
📖 What do we learn while reading?

🔍Desarrollamos pensamiento crítico.
📌We develop critical thinking.

🔍Fomentamos habilidades de análisis.
📌We promote analytical skills.

🔍Construimos parámetros de evaluación, tanto para la lectura, como para el autor e incluso para nosotros mismo como lectores!!
📌We build reading benchmarks (for reading, author and readers).

🔍Aprendemos a distinguir lo bien documentado, y lo alarmista (especialmente con lectura de artículos periodísticos y medios sociales)
📌We acquire the ability to distinguish between a very well supported evidence and sensationalism (specially with Press and Social Media).

🔍Obtenemos conocimiento.
📌We acquire knowledge.

🔍Aprendemos de otras culturas, de otras sociedades y de momentos históricos.
📌We learn about other cultures, societies, and historic contexts.

🔍Nos relajamos.
📌We just relax ourselves.

🔍Desarrollamos diferentes perspectivas y apreciamos otros puntos de vista.
📌We develop different perspectives and we appreciate other’s point of view.

🔍Aprendemos a leer y escuchar entre líneas (habilidades de interpretación).
📌 We learn to read & listen between lines. (Interpretative skills).

Reading is fantastic! ¡Leer es fenomenal!

1Q84

Haruki Murakami

Esta obra de ficción, de la que no tengo mucho que decir, simplemente me ha dejado con un amargo sabor de boca. No pensé que llegaría a calificar a una novela con ¿dos estrellas? Tampoco sé, en qué momento se perdió el encanto. El primer capítulo engancha y así vamos enganchados hasta varios capítulos; más, de repente, la monotonía de enredos sin sentido, de un intento de jugar con dimensiones traslapadas, y digo un intento porque realmente así lo he percibido. Como lectora no fluía como se fluye en el encanto de una buena lectura, no me llevó de la mano recorriendo entre letras y palabras el suspense, el nudo, ni siquiera una exposición clara del conflicto. No sé si el autor intentaba eso exactamente, confundir e insertar dudas en los lectores. Lo que es a mi, no me confundió, tampoco me dejó duda. Puedo decir que sí, sí es una trama completamente impredecible, tal vez ahí haya mérito. Se supone que esta historia “de amor” esta inspirada en la novela de George Orwell, 1984 publicada en 1949 (que la de Orwell no es una novela de amor, sino una novela distopía, de su tiempo). La 1Q84 de Murakami, no me parece que tenga elementos futuristas, salvo los reveses que están ocurriendo en la mente de Aomame, que son aparentemente reales, pero que pueden ser producto de su mente (entonces aquí ya no cabe el elemento futurista, sino psiquiátrico). Esta novela es un tanto oscura para mi gusto. Tan decepcionada me ha dejado que no me apetece leer el siguiente libro, ya que cabe mencionar que este no tiene final, así que si quiero saber qué va a ocurrir tengo que leer la siguiente parte. Sin embargo, no me dejó con la emoción de averiguar lo que pasará con los personajes. Que por cierto, tampoco me han gustado. Una novela gris, donde la realidad compleja, profunda y con fuertes consecuencias (como la manipulación de sectas religiosas) es tratada de una forma muy simplista, sugestiva y muy, muy irresponsable diría yo. No, no recomiendo esta novela. ¡Para nada!

TusQuets editores

Creator and creator.

Inspiration is not about some disembodied ethereal voice dictating words or notes to a catatonic host. It’s a collaborative process, a holy give and take, a partnership between Creator and creator.

Rachel Held E.

Canva

La ciudad de los sueños.

Veredas empedradas, caminos y rincones de recuerdos olvidados. Un exquisito paisaje, lozanos acantilados. Villa de recuerdos, de siluetas del pasado, de voces ensimismadas que rondan los recovecos.

Olores antiguos a ciudad amurallada, a mezclas de culturas y a oliva macerada. Caminar por tus calles es viajar en el tiempo, es volver a un pasado en el que nunca has estado. Es escuchar el silencio que cuenta tu real historia, de todos los secretos guardados en tu memoria.

Hermosa ciudad española ¡cuánto tienes por expresarnos! Es tu longevo pecho guardián de tesoros griegos, de sutiles huellas de Celtas, Fenicios y Visigodos. Tus arcos, tus puente viejo, tus callejones, y tu angostura evocan recuerdos Púnicos sin dolor, sin amargura.

¡Eres hermosa, ciudad romana¡ ¡Sultana misteriosa! Majestuosa te muestras en la cima de tu trono! Las sombras de Nazarí emergieron del pasado haciendo de ti un cofre arcano, con tesoros enterrados.

¡Eres Ronda una gema preciosa, la inspiración del artista, un sueño de enamorado!

Por: La Profe DR©

Photo credit: Luis DR©️

Clemencia.

Ignacio M. Altamirano

He leído a este autor por primera vez. Me ha sorprendido que no haya estado incluido en las lecturas de mi época académica en la adolescencia. Esta versión que he leído es de Editores Unidos Mexicanos. La obra incluye actividades didácticas, algo muy conveniente para mí y mis alumnos.

Clemencia la ubicamos en el estado de Jalisco, a finales del siglo XIX. Tras haber logrado su independencia en 1810, la joven nación mexicana se enfrenta a un tiempo de cambios e intenta establecer sus propios cimientos como nación. Sin embargo, la plataforma de cuatrocientos años de colonización, y la herencia de un sistema político- social europeo arcaico y viciado, son el cimiento de constantes divisiones, y las múltiples facciones frenan su desarrollo. Sería interesante evaluar la historia “Clemencia” y el estilo de Altamirano, a la luz de todos los acontecimientos bélicos que México había enfrentado. La guerra por la independencia en 1810-1821, las facciones políticas, la sociedad mexicana del momento compuesta por mestizos, criollos, y españoles. La guerra sangrienta de 1846-1848 que libró con su vecino del norte y en la cual perdió un vasto territorio. Lo interesante de este marco histórico, es la revelación romántica de Altamirano hacía el concepto del héroe nacional. Clemencia no es una novela histórica, aunque el autor ha desarrollado la trama en medio de los tumultos políticos y sociales de 1863, durante la ocupación francesa.

La historia comienza con dos citas del autor alemán Ernest T.A. Hoffman, las cuales el doctor, narrador de la historia, tiene en su biblioteca enmarcadas. Estando en una reunión con sus amigos, les invita a pasar a su biblioteca, en la cual encuentran dos cuadros decorativos y leen estas citas de Hoffman que llaman su atención. Curiosos, preguntan al doctor acerca de ellas. Así comienza pues la narración de una historia de amor donde participan el comandante Enrique Flores, descrito como muy atractivo, varonil, rubio de ojos azules y simpático. El otro joven comandante, Fernando Valle, descrito como todo lo contrario a Flores. Valle es moreno, delgado, y la primera impresión que causa es de desagrado. Ambos forman parte del ejército republicano mexicano que lucha contra los franceses. Al llegar a Guadalajara (que por cierto el narrador la describe como una ciudad alegre, donde reina la algarabía y cito “una ciudad que, no teniendo duda acerca de la suerte que le espera, quiere al menos ahogar en la fiesta sus inquietudes y su desesperación” – me hace pensar en Octavio Paz y el Laberinto de la soledad cuando describe la idiosincrasia del mexicano.)

En la ciudad de Guadalajara se encuentra la prima de Fernando, de quien él está enamorado. La prima Isabel, es hermosa, rubia, esbelta, de grandes ojos azules. Valle pues, comenta a Flores acerca de ella y este don Juan, no pierde oportunidad y quiere conocerla. Van pues a visitarla y al llegar a casa de la prima, encuentran también a la amiga de ella, Clemencia, una hermosa sultana morena, y cito “los ojos negros de Clemencia hacían estremecer de deleite”.  Así, los jóvenes se dan a la conquista, sin embargo, ambas mujeres se sienten atraídas por Flores, aunque Clemencia no lo confiesa a Isabel e intenta atraer a Flores, a través de Fernando. Se dan una serie de eventos dentro del marco de la guerra que revelan la verdadera personalidad de los comandantes. La historia al final, en mi opinión, muestra un ideal romántico del nacionalismo mexicano, expresado por Altamirano y a través del personaje Fernando Valle. Habría mucho que analizar desde diferentes ópticas, el tema de la identidad y los héroes nacionales es evidente en esta novela corta. Definitivamente, una novela digna de ser leída y analizada. Vendría bien para una tertulia relacionada con ella en las clases de literatura latinoamericana.

El cielo de tus días.

Ubicamos esta novela en el norte de España. Natalia Herreros, quien es detective y subordinada de Alex Brul en la comisaría de Bilbao, recibe en su buzón personal un mechón de cabellos con una nota que dice «Esta era ella. Este, su pelo. Yo, su asesino.»  Hace quince años la novia de Alex fue asesinada, la totalidad de sus restos no fueron hallados pero una parte de ellos fueron encontrados en una de las propiedades del asesino, ahora en prisión purgando su condena. Sin embargo, para Alex, el asesino no actuó solo. Para él, siguen muchos cabos sueltos, más aún con el paquete que Natalia ha recibido. El caso se reabre y así comienzan los cimientos de esta historia, misma que se va construyendo alrededor de estos elementos. Cada capítulo es narrado alternadamente por Alex y Natalia obviando su punto de vista. Las preguntas que inicialmente me hice como lectora fueron ¿Por qué a Natalia le ha llegado ese paquete? ¿Por qué Alex no se conforma con el resultado del caso? ¿Quién ha mandado ese mechón y esa nota? ¿Quién es Alex verdaderamente? Toda la trama de la novela mantiene cautivo al lector, los secretos, las intrigas, las mentiras, las medias verdades, los giros inesperados son detonantes precisos para no querer apartarte de la escena en cada capítulo. Una novela negra, con enredos, mafia, suspense, yo diría, un excelente guión para una película. Definitivamente, recomendada.

Me queda la duda ¿Quién era el hombre de Japón (me perdí algo)? ¿Qué pasó con Néstor? ¿Con María? 

¿Será que la saga apenas comienza?

Me ha dejado con sabor de “quiero más” …

Clasificación: Novela negra. Planeta libros. Mayo, 2020.

Withdrawal.

Invierno en su vida; corpúsculos blancos en el aire. Por las noches en sus ojos era el día y navegaba un tobogán de sobresaltos. Por la mañana, los despojos en el dintel de su ventana y al fondo del espejo el monstruo susurraba otra batalla.

Cuentos de la selva.

De la mochila de mi pequeña. Un conjunto de cuentos infantiles del autor Horacio Quiroga. Estos no fueron parte de la literatura infantil a la que estuve expuesta en mi niñez. Sin embargo, Quiroga forma parte de los autores que leo con mis estudiantes en las clases de Lenguaje y de Literatura. La guerra de las yacarés y El hijo son dos de los relatos que están incluidos en el plan de estudios. Ahora el enfoque es “Cuentos de la selva” escrito en 1918. Estos cuentos infantiles incluyen historias entretenidas y con enseñanzas relevantes aún en nuestros tiempos. Sus personajes son humanos y animales, por tanto es de esperarse el uso de la prosopopeya. Mediante este recurso literario Quiroga aborda temas del medio ambiente y de carácter moral usando un lenguaje sencillo y a través de los diálogos y las alegorías. La prosa es narrada desde el punto de vista de narrador omnisciente, objetivo y tercera persona. Presenta historias donde la naturaleza y el hombre conviven y se apoyan entre sí (un ideal ecológico) Una tortuga que salva a un cazador. Una abeja haragana, un hombre que protege a unas rayas de unos infames marineros. Pero también presenta relaciones de conflicto, como una guerra librada entre yacarés y hombres. Es didáctico, y en su carácter moral lleva al lector a la reflexión acerca de la relación hombre-naturaleza y al esfuerzo conjunto de lograr la transformación de lo negativo a lo positivo. Este clásico de la literatura infantil latinoamericana presenta al hombre como parte de la selva, y es precisamente el género humano el centro de estos cuentos. La moraleja esencial que encuentro es “si los animales son capaces de alcanzar un comportamiento virtuoso y honorable, el hombre tiene la habilidad de edificar un mundo feliz en el que reine la armonía, la convivencia pacífica, la solidaridad, la generosidad, la lealtad y el respeto.”
Los cuentos que son parte de “Cuentos de la selva” son (no en el orden de aparición):
La guerra de los yacarés.
La abeja haragana.
La tortuga gigante.
La gama ciega.
El paso del yabebirí.
El loro pelado.
Las dos crías.
Las medias de los flamencos.

El libro no contiene ilustraciones. No me he dado a la tarea se buscar el mismo libro ilustrado. Tal vez ya exista. Pero si algo pudiera añadir sería eso. Las ilustraciones lo harían muy atractivo incluso para niños en edad preescolar.

EMU, abril 2007

Supo que no iba a volver.

La extraña visita de Laly.

La pequeña lechuza revoloteó sus alas en un intento de extenderlas y volar, el sonido del aleteo llamó la atención de Carlos. Reconocía el sonido de las plumas tan bien como los nombres de las aves silvestres que hay en cada hábitat del planeta. Su fascinación por las aves lo había llevado a terminar su carrera profesional en Zoología y había sacado una especialidad en Ornitología. Al retroceder un poco la vereda, vio de pronto el movimiento de los arbustos y entre éstos una pequeña lechuza intentando salir de ellos. Carlos no reparó ni por un segundo y se inclinó para tomarla, la pequeña lechuza se resistió pero la maestría en el manejo de aves que Carlos posee hizo que su pequeño Zancón dejara de resistirse y cediera ante las manos que la tomaban y la escudriñaban suavemente. Carlos observó que estaba mal herida. Inmediatamente la llevó consigo a su departamento. Empezó a hablarle cariñosamente, ¿qué tal pequeña? ¿cómo te has lastimado? mira tu patita, pareciera que te ha atacado un depredador. Pero no te preocupes, te curaré y vas a estar mejor en unos días. Le hizo unas curaciones sencillas y amarró un pequeño vendaje en la patita herida. Hoy mismo visitaremos al buen Franco, le dijo, él es “el vet” de la familia. Con una mano sosteniéndola y con la otra acariciando su plumaje seguía hablándole, todas las mascotas que hemos tenido lo han conocido es muy bueno en lo que hace. Conversaba con el ave como si fuera un nuevo amigo. Así, día tras día, la alimentaba con restos de pollo crudo que compraba para él mismo cocinarse. Por supuesto que también compró gusanos y lagartijas, aunque era más fácil compartirle de su pollo. Le puso por nombre Laly; era una lechuza de desierto, acostumbrada a vivir en madrigueras. En muy poco tiempo empezó a comportarse como si fuera una mascota dócil, domesticada. Carlos no dejaba de tener largas y amenas charlas con ella, le encantaban sus grandes ojos y su profunda mirada verde amarilla que ésta le dirigía mientras le contaba sus contratiempos del día, las odiseas matutinas en el trabajo y hasta sus sueños frustrados. El ave se estaba convirtiendo rápidamente en su compañera de piso. Todos los días antes de salir a su trabajo, la ponía en una jaula que él mismo había adaptado, era una jaula para perro y consideró muy buen espacio para que no se sintiera presa o se dañase sus alas. Le cubría la jaula con una manta lo suficientemente gruesa para generar oscuridad y pudiera dormir durante el día. Carlos regresaba entrada la tarde a la hora precisa para dejarla libre en el departamento, abría incluso las puertaventanas del balcón. Solo tuvo unos cuantos días para darse cuenta de que Laly se salía de la jaula y se acurrucaba debajo de su cama. Tal vez el calor y el aroma de Carlos le parecían más agradables que el olor a perro en la jaula. Carlos preparaba su cena y servía a Laly su buena ración de pollo crudo que devoraba agradecida. Le revisaba la patita y cambiaba su vendaje. Las noches eran una aventura, Laly se escurría por el departamento y pasaba mucho tiempo en el balcón. Había veces Carlos se despertaba a media noche y no conciliaba el sueño, revisaba su móvil, veía algunos videos de Coldplay, revisaba sus medios sociales. Ahora que estaba esa pequeña zancón de visita, ésta solía acercarse a él y cuando más inmerso estaba en sus pensamientos o en su móvil, los ojos fascinantes de Laly observándolo profundamente lo sacaban de concentración. Sentía que mantenía una conexión inexplicable con ella. Esa noche en especial no podía dormir, era viernes y por lo general pasaba las tardes de viernes en casa de su prometida, Fer. Esta vez era diferente, él y su novia habían tenido una fuerte discusión el día anterior y ella había roto el compromiso con él. La idea del matrimonio le asustaba, se sentía aliviado de no tener más ese tema en el panorama de su futuro. Sin embargo, su orgullo estaba herido. Además, la idea de no seguir la relación con Fer le dolía bastante. Estaba enamorado, pero no quería casarse. Después de la cena, no conversó con Laly como solía hacerlo, el ave discreta, serena y observadora, ocupaba su lugar en el balcón después de recorrer el departamento. Posteriormente a la cena, Carlos se dio una ducha y vistió los pijamas sin importarle dejar sus jeans y camisa regadas en la habitación. Refrescado y listo para dormir se recostó en la cama con los brazos detrás de la nuca y mirando el techo, pensativo. Luego tomó el móvil y navegó un rato en los medios sociales. Desde el balcón, parada sobre el borde de la reja Laly observaba todo, giraba su cabeza a la oscuridad de la noche y luego hacia adentro de la habitación. Carlos dejó a un lado su móvil, se giró a su derecha y la vio, ahí estaba, ella permanecía inmóvil a la distancia de su brazo. ¿Has dejado de admirar la noche para hacerme compañía? Casi taciturno le habló, eres libre Laly, cuando estés lista puedes volar y regresar a casa. He visto que tu patita ya está mucho mejor y no he encontrado nada que le impida volar a tus alas. De hecho, me he dado cuenta de que sales con frecuencia por la noche y regresas casi al amanecer. La lechuza lo observaba como si entendiera lo que él le decía. Además, continúa Carlos, Franco dijo que tu recuperación iba a ser fácil y rápida. Ya estás curada ¿Por qué regresas? ¿Por qué te quedas? Preguntándose más a sí mismo que al ave. Ante el silencio obvio de la lechuza, Carlos deja la cama y se dirige a la cocina. De la nevera saca una Skol y la bebe como si estuviera sediento, o como si quisiera con ese trago largo borrar sus pensamientos. Está vez se estremeció al ver la mirada de Laly que lo había seguido a la cocina. Esos hermosos ojos abiertos de par en par, con su color verde amarillo parecían recordarle a alguien. ¿Era el efecto del trago? Eso es, se dijo a sí mismo. La luz del amanecer le daba en la cara. No supo cuántas cervezas había tomado, ni en qué momento volvió a la cama. A su lado, su abuela observándolo, callada, inmutable, con una sonrisa tierna en sus labios. ¿Yaya? Le dice al verla ¿Cuándo llegaste? ¿Mi má viene contigo? ¿No? Yaya se mueve a la cómoda y recoge la ropa de Carlos que había dejado regada y con parsimonia la empieza a doblar. Carlos continuaba hablando, sabía que la abuela era de pocas palabras y siempre lo escuchaba. No he tenido tiempo de ir a visitarte, dijo como escusándose. Ella se encogió de hombros, y sin dejarla pronunciar palabra Carlos ensimismado prosiguió. Ya sé no me estás reclamando nada, también tenía muchas ganas de verte. Gracias por venir a visitarme. He tenido una semana difícil, entre otras cosas en el trabajo tuve varias discusiones con Estrada, ya sabes desde que lo ascendieron se le ha subido el puesto a la cabeza. Se siente mi jefe, reflexiona unos segundos, bueno en teoría lo es. Pero antes de eso somos amigos y eso no lo debería de olvidar. La abuela cruza los brazos y clava su mirada verde en él. Una vez más Carlos toma control de la conversación y continúa su monólogo, ya sé, ya sé lo que piensas, la amistad y los negocios no se deben mezclar. Guardó silencio por unos segundos y hundió la cabeza en la almohada, continuó ¿Sabes nana? Fer ha roto nuestro compromiso y me siento aliviado, aunque la sola idea de no volverla a ver me tiene trastocado. ¿Qué piensas? ¿Crees que llegaremos a buenos términos? ¿Crees que Fer quiera seguir con la relación sin apresurarla al matrimonio? Carlos sigue hablando sin esperar respuesta y sin permitirle la palabra a su interlocutor. Ya lo sé, tengo edad suficiente para casarme. Pero sabes eso no se me da, no es para mí. Ya le he propuesto a Fer que vivamos juntos pero hasta eso me asusta. Quiero mi libertad, pero la quiero al lado de Fer. ¡No sabía que dolía tanto un rompimiento! A ti no te puedo engañar Yaya, me conoces muy bien. Ya son cinco años con ella, ayer por la mañana le hablé desde mi trabajo, no respondió. Le dejé mensaje y hasta ahora no me ha respondido. Sí, es muy orgullosa, Fer y yo somos el uno para el otro. Menguando el tono de su voz Carlos parecía terminar con su soliloquio. Yaya solo lo escudriñaba, éste giró su rostro para verla y parecía que por fin la dejaría opinar. Sin embargo, reanuda su discurso y añade: Tienes razón es tiempo que Fer sepa la verdad. Su abuela asintió, giró su mirada al vestíbulo de la habitación y caminó hacia allá sin decir nada. Carlos oyó como un murmullo, “el café esta recién colado, serviré un poco.” Vio a Yaya dirigirse a la cocina casi arrastrando los pies. Carlos permaneció unos minutos, el olor del café recién colado de la abuela inundó la habitación. Se hundió de nuevo en la almohada y cerró los ojos, respiró profundamente como si quisiera llenarse hasta los tuétanos del delicioso aroma a café. Una brisa mañanera movió las cortinas y entró a la habitación. Cuando abrió los ojos vio sobre el balcón la luz del alba apenas rasgando el suelo. El vendaje de Laly entre las puertaventanas y el balcón, la ropa cuidadosamente doblada encima de la cómoda. ¿Y el olor a café? ¡Laly! Llamó a la lechuza. Se levantó, se puso las pantuflas caminó al balcón y no la encontró. Recogió el vendaje echó un ojo de nuevo a la habitación, se asomó bajo la cama, en la jaula y no la encuentró. Se dirigió a la cocina ¿Yaya? buscando a la abuela, el café está aún caliente servidas dos tazas humeando sobre la mesa, la cafetera sobre la estufa, y ni rastros de Laly. Llamó de nuevo alternando los nombres con los que solía llamar a su abuela ¿Yaya? ¿nana? Escucha el timbre de una llamada que entra a su móvil, lejano como en otra dimensión, como si volviera de un sueño observa la escena, el café servido, dos tazas, ahora una vacía y la otra llena. El móvil vibrando y sonando sobre la mesa a lado de la taza con café ¿Qué hace aquí? Se acerca, observa la pantalla, es su madre. Responde aún confundido ¿Ma? Al otro lado de la línea la voz de su madre; Buenos días, solo te llamo para recordarte que hoy es el aniversario luctuoso de Yaya, celebraremos una misa en su memoria a las 11 de la mañana, estuve llamándote anoche pero no respondiste ¿Todo bien? Pasmado. Sí, ma, todo bien. Ahí estaré ma. Se despiden. Sin poder precisar. Toma la taza de café y le da un sorbo. En la otra mano aún sostiene la venda de Laly, la observa desconcertado, la pantalla de su teléfono se enciende de nuevo. Un mensaje de Fer. No podía concretar lo que estaba pasando, si estaba despierto o dormido, aún sosteniendo el pequeño trozo de venda entre sus dedos. Lo observa fijamente, entonces pensó en Laly. Se había ido, igual que su abuela. Pero Laly regresaba al amanecer, vaciló. Esta vez Carlos supo que no iba a volver.

La Malinche.

Una novela de Laura Esquivel.

Otra lectura que también tenía tiempo sentada en los estantes de mi pequeña biblioteca. ¿Qué tal esta novela de ficción? Pues debo decir que no es lo que esperaba. Lo que la hace interesante es que provee vasta información de hechos históricos, alude a eventos que fueron parte del momento en el que la figura casi mítica de Malinche existió. Sin embargo, para mi gusto, la escasez de diálogo e interacción entre los personajes convierte la narrativa en una descripción de eventos y citas históricas donde el protagonista es la voz narrativa. Omnisciente, sabedor del pasado, presente y futuro, mengua pues el protagonismo de Malinche y de Hernán Cortés. Los sentimientos, pensamientos, dudas y opiniones se supone vienen de Malinche y son narrados desde su perspectiva (esto es lo que convierte a esta novela en ficción) empero su protagonismo es, para mi gusto, excesivamente pasivo. Cabe mencionar que si algún lector desconoce las verdades históricas del pueblo Mexica, de las costumbres indígenas de la época en cuestión, de los códices, crónicas, o de la diversidad indígena que existía, los conflictos entre las mismas tribus, y sus valores religiosos, puede tener dificultad en entender (o bien puede aprender un poco acerca de eso con esta novela). En un intento de escudriñar la mente de Malinche y Cortés la autora nos lleva de la mano a ver la historia y juega con las posibles razones que Malinche tuvo (si es que tuvo opciones) para traducir fielmente (o no) todas aquellas conversaciones que tuvo ella que interpretar del Náhuatl al Castellano. Muestra a una Malinche atrapada entre aztecas y españoles e intenta revelar las posibles luchas internas que Malinche tuvo que librar, y que al final terminaron en el desenlace que todos sabemos, que el pueblo Mexica se perdiera y que convirtieron a Malinche en el arquetipo que a través del tiempo hemos conocido. En fin, la novela y su forma escrita me deja con un deseo de más ficción y menos enumeración y adjetivación. ¿Tal vez deba leer otras obras? ¿Quizá “La verdadera historia de la Malinche”, “The Golden Princess”? u otras similares para poder comparar; por ahora solo dejo mi opinión al respecto.

Atria Books, abril 2008.

Andamios.

Una novela de Mario Benedetti.


Comienzo confesando que al principio al leer Andamios me parecía como una especie de rompecabezas, solo lograba ver las piezas separadamente y trataba de juntarlas para darle una estructura conocida, es decir, planteamiento, nudo, desenlace. Sin embargo, es precisamente esos trozos aparentemente separados de la narrativa lo que constituyen los andamios de esta novela, de su trama y su personaje principal Javier Montes. Javier regresa a Uruguay después de años de exilio, regresa y a ese acto le llama su des exilio. A su regreso se encuentra con la nostalgia de lo que fue e inicia su reconstrucción. Los recuerdos de su pasado político figuran remotamente en las conversaciones con sus viejos amigos. Es mas bien a través de sus reflexiones, la voz narrativa y de algunos diálogos, que como lectores vamos descubriendo un poco de los tiempos de persecución política, de la dictadura, las torturas, asesinatos y encierros de sus compañeros de faena. Doce años de exilio para él y doce años de encierro para sus compañeros, cada cual superando sus fantasmas del pasado. Cada cual aún con recelo y cautela de no tocar ese pasado de dolor, de ideales perdidos, de utopía. La democracia ya es parte de Uruguay al momento de su regreso, sin embargo, él como los otros se encuentran en proceso de reconstruirse, de juntar sus piezas rotas y formar esos andamios que serán la estructura de la nueva construcción. De una vida nueva, pero con pasado y una memoria. Los personajes de Andamios me parecen desarrollados de tal forma que no son ajenos a nosotros, por el simple hecho de parecer reales e imperfectos. El tema de volver a la tierra que te vio nacer, es un tema con el que de alguna manera me identifico, recorrer calles, visitar lugares y volver a ver viejos amigos es, para todo inmigrante un punto sensible. Definitivamente, las emociones que Javier experimentaba en esa jornada del presente como des exiliado caminando en su pasado, es una sensación con la que creo que los que hemos dejado nuestro lugar de origen experimentamos al volver a él. Obviamente, las historias personales son distintas, no así, el hueco de los años de ausencia. Al final Javier sufre otra pérdida, y aunque parece un final triste, un sesgo de esperanza vislumbra, dejándonos con un sabor de esperanza.
Al ir leyendo Andamios no pude evitar relacionar esta novela con la película “A twelve year night” acerca de tres prisioneros Tupamaros (en los que se encuentra el expresidente uruguayo José Mujica). Sin lugar a duda, esta novela ha despertado en mi un apetito por indagar más acerca de la historia de los años ‘60, ‘70s y las intervenciones políticas imperialistas, no solo en Uruguay sino en varios países del cono Sur. No había leído a Benedetti, me ha gustado su estilo, sencillo. Me ha dejado un buen sabor de boca. A los que les gustan las novelas históricas, la recomiendo.

Alfaguara, febrero 1997.

En el tiempo de las mariposas.

Julia Alvarez.

Una novela que tenía años sentada en uno de los libreros de mi pequeña biblioteca. Sabía más o menos su trama, ahora que ya forma parte de mis lecturas terminadas puedo con certeza recomendarlo. Desde mi punto de vista, lo que hace a esta novela muy interesante es que sus personajes son reales, el estilo de Julia Alvarez de escribir mantiene al lector con un apetito despierto a querer seguir leyendo y no solo eso, a querer saber más de la historia de las hermanas Mirabal, de la dictadura horrenda que encabezaba Trujillo. No pude resistir investigar un poco más para informarme no solo del marco histórico dominicano, sino de las dictaduras latinoamericanas contemporáneas a Trujillo. Por otro lado, y no menos importante, me encanta el homenaje implícito a estas mujeres, las hermanas Mirabal. Ejemplo de lucha, de valentía, de fortaleza, de compasión aplicada, de resiliencia, de un profundo discernimiento del verdadero honor y amor al prójimo más allá de sus propias familias. Las tres con personalidades tan diferentes, las tres unidas por una causa. La cuarta hermana, que sobrevive, representa también un ejemplo de lucha. Hasta el final de la historia podemos hacer un recuento de sus dolorosas pérdidas las cuales enfrenta con dignidad y coraje. Ella también cumpliendo un propósito que honra a toda la familia Mirabal y sobretodo a las “Mariposas” … Una hermosa novela digna de ser leída. “Recomendada”

RECOMENDADO – Clasificación- Novela histórica

Plume. Penguin Group, August 2005.

Relatos

Se pasó una hora buscando el calcetín rojo. En todos los cajones, gabinetes, y rincones de su pieza. Joaquín daba vueltas desesperado en la habitación, buscó debajo de la cama, en el buró, levantó la alfombra que cubría el pie de su cama, hasta detrás de la puerta donde colgaba su pizarra de anotar tareas. Siempre había sido muy organizado, pero ahora no encontraba el calcetín rojo. Salió corriendo, bajando las escaleras con destino al cuarto de lavar junto a la cocina. Su madre Estela quien preparaba los guisos Navideños alcanzó a oír el golpe del abrir y cerrar de puertas que Joaquín dejaba a su paso durante su búsqueda. ¿Qué pasa? _pregunta Estela_ Busco el calcetín rojo bordado con hilo dorado, no lo encuentro ma’ __respondió Joaquín_ ¿El par que te dio tu amigo Esteban en tu cumpleaños?  _exactamente esos_ dijo Joaquín. _ ¡Nunca los has usado! No veo razón de que se te haya perdido, por lo mismo, en la lavandería no debe estar si jamás han sido lavados. Y ¿Cuál es la prisa de encontrarlo? Pensé que los habías tirado si nunca te gustaron __ Replicó Estela__ ¡Madre! ¡No entiende nada! Mañana es el cumpleaños de Esteban y pienso darle de regalo el mismo par de calcetines rojos bordados _ ¡Ah! ¿En venganza? _dijo su madre_ No ma’, le quiero jugar esa broma, la misma que hace un año él me hizo _Bueno, pues parece que no será posible. Será mejor que pienses en otra broma ya que no te queda mucho tiempo Joaquín _Puntualizó su madre_. Desalentado subió de nuevo a su habitación. Ahí permaneció, esta vez ideando una buena broma para su amigo Esteban. De pronto el “bip” de un mensaje de texto lo sacó de concentración. Al ver el mensaje su corazón se estremeció de emoción, se le dibujó una gran sonrisa en su rostro y sus ojos brillaron como un par de faros. Era Lucy, su amor platónico.  Apresuradamente leyó el texto “¿Qué tal Juaco? ¿Listo para el cumple de Esteban? Voy a buscar su regalo, ¿ya tienes uno para él?”. Casi temblando sus dedos y sus manos húmedas por la emoción le responde: “No, justo salía a comprarle algo, vamos juntos ¿te parece?”  A Lucy le parece una buena idea y lo cita para verse en una hora en la tienda departamental… Joaquín brinca de alegría, toma su mejor camisa del armario y se viste, se mira en el espejo, se acomoda su cabello, toma un poco de colonia y se pone sobre su rostro, sale corriendo y dice a su madre, “vuelvo en seguida voy a comprarle un regalo a Esteban.” Su madre asiente con la cabeza y con una sonrisa lo despide. Al llegar al centro comercial se dirige al departamento de caballeros y de lejos ve a Lucy. Le parece angelical, hermosa, radiante, con una sonrisa blanca y una mirada dulce. Ella extiende su brazo en señal de saludo y para ubicarlo. Los ojos de Joaquín son como un par de estrellas resplandecientes, su corazón se sale del pecho y casi corre a su encuentro. Sin embargo, disimula su paso entre la gente, mete sus manos a los bolsillos de su pantalón, mientras se abre paso entre la multitud. Finalmente, llega a donde Lucy y no deja de verla, siente como toda clase de emociones le suben a la cabeza, sus ojos color miel lo embrujan y casi como un eco silencioso ve sus labios rojos que le sonríen al tiempo que le hablan. Pero Joaquín no alcanza a oír, y saliendo de su embebecimiento lentamente recupera la compostura y le extiende la mano para saludarle acercando sus labios para besarle la mejía.  Lucy dice ¿ya pensaste cuál será tu regalo? __ No, había pensado unos calcetines rojos pero no encontré el par __dice Joaquín__ ¿Cómo? ¿Unos calcetines rojos? ¡Qué idea más rara! señala Lucy con un gesto. Joaquín se ruboriza, y trata de excusarse “es que es Navidad y pensé que le gustaría vestirlos.” Una melodiosa carcajada sale de los labios de Lucy que a Joaquín le parece una melodía de amor. ¡Vamos, busquemos unos calcetines rojos para Esteban!  ¡Me parece una excelente broma, me puedo imaginar su cara al abrir el regalo! Dice Lucy. ¿Hablas en serio? _responde Joaquín sorprendido __ ¡Claro! ¡Qué idea tan genial, no se me habría ocurrido!, a lo mejor una corbata amarilla le combinaría bien a los calcetines rojos _sugiere Lucy en tono de broma__ Una gran sonrisa cubrió el rostro de Joaquín y ramilletes de amor brotaron en sus ojos, y mientras caminaba al lado de Lucy en busca de unos calcetines rojos, pensaba en la misteriosa buena fortuna de haber perdido el otro par.

Reflexiones

Pactos:

Antes las cosas que se descomponían se mandaban arreglar, una televisión, un radio incluso los zapatos se mandaban al zapatero. Hoy en día, muchos compran otro artículo reemplazándolo por el que se descompuso. Lamentablemente eso está ocurriendo con las parejas. Lo más sencillo para ellos es “tirar” la relación dañándola aún más, en vez de buscar la manera de arreglarla. ¿Cuál es el secreto de que una relación sea exitosa? … Es amar de tal manera que busquemos hacer feliz al otro antes que a nosotros. Si los dos hacen eso, los dos serán siempre felices porque el uno le da al otro y viceversa. Pensemos, ¿estamos exigiendo que nos hagan felices? O ¿estamos dando para hacer felices a otros? …¿Qué es lo que hace feliz a mi cónyuge independientemente de si a mí me gusta o no?
Es importante recalcar que esto va dentro de un margen de respeto, sin llegar a humillarse con tal de que el otro sea feliz. El buscar hacer feliz a mi pareja es mi prioridad, siempre y cuando su felicidad este dentro de un margen de respeto tanto a ella, como a mí mismo.
Siempre se ha dicho que la base de la familia no son los hijos, pero yo pienso que la base de la familia es la esposa y el esposo. Si los hijos se separan del hogar, será porque se casaron o se fueron de estudios, y volverán al hogar a visitar a los padres. Si los padres se separan, los hijos ¿A qué hogar van a ir cuando regresen? El divorcio y la separación es el camino fácil, y destruye a la familia.

“Pactos no escritos, palabras que valen, promesas cumplidas… Compromiso por amor.”

Lenguaje y Literatura

Las letras … Una idea.

Nace de la necesidad de expresar lo que se acumula en el pensamiento y lo que alberga el corazón. Nace en un intento de liberar sueños, ilusiones y esperanza. Nace del anhelo de provocar en otros un insensato amor por las palabras, por el conocimiento.
Con el paso de los años, al estar ejerciendo como docente se está expuesto a un mundo real, a necesidades auténticas, incluso, las verdades ocultas se ven en un aula, se manifiestan en los pupitres. Entonces, a través de la expresión oral, escrita o corporal las ideas se desatan desde el abismo del pensamiento de cada pupilo dejando ver las limitaciones aprendidas. Como docente, veo pues, que a través del arte de saber expresar, los estudiantes van más allá de los horizontes previamente marcados, nace así, un vehemente anhelo por aprender a enseñar cómo plasmar los pensamientos a través de las letras sobre un papel.
A través de la literatura, la historia y el lenguaje se presenta un esquema real de una sociedad. Adentrarse en estas asignaturas es conocer de fondo y forma la identidad de los individuos, es invitarlos a pertenecer a una cultura que le proporciona un hogar. Cuando estos elementos no son parte del pensamiento del un individuo, entonces, nos encontramos ante la volatilidad y se es vulnerable al “sin sentido” literario, cultural, humano e incluso espiritual.
Dentro del marco educativo, el expresar apropiadamente las ideas, los pensamientos, o las propuestas es esencial para poder dirigir al estudiando a un mundo donde convergen los negocios, las artes y la política. Sin embargo, en el marco de la literatura, la escritura va más allá de escribir una buena propuesta, evitar errores gramaticales o expresar ideas contundentes. Dentro de la literatura, la escritura se convierte en el arte mismo, deja de ser un instrumento y se viste de sueños y de poesía, se viste de suspenso e imaginación. El arte de escribir toma la realidad, la destruye y la renueva. Inventa donde no hay, cambia de forma y le da color a la simplicidad. Escribir dentro de este marco, por tanto, estimula la esencia misma del pensamiento, lo lleva a las entrañas de la nada para extraer la maravilla de un relato, de un cuento, de un poema. Al expresarse a través de la escritura se intenta enamorar de letras a aquellos que pensaron que este mundo no es para ellos, se intenta mostrar realidades desde diferentes colores y perspectivas, se intenta transmitir, guiar, enamorar, entretener, edificar … Se intenta educar.

 

El sutil poder del abuso espiritual.

De David Johnson y Jeff Van Vonderen.

David Johnson & Jeff Van Vonderen.

Una realidad que va más allá de lo virtual. A través del tiempo el ser humano ha buscado su identidad, ha intentado responder preguntas, entender lo inexplicable y llenar vacíos del alma con formas intelectuales, razonables, incluso visibles. Esta búsqueda ha sido genuina, no hay engaño en aquella persona que con el alma destrozada busca respuestas, consuelo o consejo. No hay engaño en el intelectual que ha aprendido a usar más lo razonable para explicar, no lo hace el hecho de ser pensante una persona mala o inadecuada. Todos en esta búsqueda genuina han encontrado sin sabores. Lo realmente abrumador es la verdad que se ha dado milenariamente, esta verdad de usar el nombre de Dios para mostrar respuestas que en algunos casos son verdaderas, no obstante tergiversadas a conveniencia de un grupo o de una persona. El sutil poder del abuso espiritual es sin lugar a dudas un libro que muestra con gallardía y elocuencia lo frágil que es para el ser humano desvirtuar la esencia de un cargo, misión o ministerio solo por el poder que éste le trae. Es trágicamente real, los usos y abusos de versos bíblicos solo usados como carnadas para lograr intereses mezquinos, para conseguir algo a cambio, desde bienes materiales, manipulación, o favores personales por parte de personas que se autodenominan líderes espirituales. Más trágico aún es el silencio ensordecedor que existe ante este tema, un tema por demás sutil. El abuso espiritual, se da desde niveles simples como promover el “servilismo” hacia “líderes”  con el argumento de que es a Dios a quien se le sirve hasta abusos aún más fuertes y denigrantes. El sutil poder del abuso espiritual muestra de una manera sencilla la verdad que ha sucedido milenariamente en muchas religiones y que ha causado estragos en el ser humano.

RECOMENDADO – Clasificación- Religiosa, espiritual, Cristianismo.

Editorial Vida, 2010.

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